El caso del periodista Pedro Brieger, denunciado por acoso sexual por sus colegas y compañeras de trabajo ha demostrado que como sociedad aún tenemos un problema muy grande del que no se habla tanto: la violencia sexual en el ámbito laboral. Este fenómeno no solo vulnera los derechos individuales, sino que también perpetúa desigualdades de género en el entorno profesional.
Por supuesto que este no es un problema nuevo y tuvo bastante repercusión en el 2022 con una buena noticia: entraba en vigencia el Convenio 190 de la Organización Internacional del Trabajo. Argentina entonces se convertía en uno de los 10 países que ratificaron la norma internacional que reconocía el derecho a un trabajo libre de violencia y acoso.
Los números y las posibles razones de la violencia
También en el 2022, la fundación Friedrich-Ebert-Stiftung y Grow Género realizaron una encuesta entre trabajadores. Según la misma, el 78% de las personas indicaron vivir o haber vivido situaciones violentas en sus espacios de trabajo. En particular, las mujeres son quienes señalaron haber padecido violencia en el ámbito de trabajo (81% vs. 58% de los varones). 2 de 3 personas de géneros alternativos han respondido que también lo sufrieron.
La diferencia entre mujeres y varones es una de las más amplias de la región, lo que puede explicarse por varios motivos: o hay más ensañamiento y focalización en la mujeres o, como explica la antropóloga Rita Segato: los mandatos de la masculinidad tradicional con los que cargan los varones no les permiten mostrarse como vulnerables y reconocer que pueden sufrir violencias.
Según datos de la Oficina de Asesoramiento sobre Violencia Laboral, las consultas muestran una predominancia del 62% de mujeres frente al 38% de hombres. En cuanto a comunidades vulnerables, los sectores público, sindical y privado coinciden en que las mujeres son más susceptibles a la violencia en el entorno laboral.
Además, se observa que los hombres enfrentan mayores dificultades para reportar casos de violencia. En el sector privado, se destaca que los trabajadores en condiciones de informalidad son especialmente vulnerables a situaciones de violencia laboral.
Violencia en el ámbito laboral
Para enfrentar la violencia hay que reconocerla y el estudio arrojó una gran diferencia entre hombres y mujeres. En el caso de las mujeres, el reconocimiento es similar (84% presenciada vs. 81% experimentada), mientras que los hombres reportan ser más testigos que víctimas de violencia (65% presenciada vs. 58% experimentada).
Esta diferencia podría reflejar los roles tradicionales de masculinidad, donde los hombres tienden a reconocer más el impacto de la violencia en los demás, que en sí mismos. Esto, por supuesto, plantea la pregunta: ¿Qué tipos de violencia laboral pueden experimentar? Según la encuesta, se identifican formas como la psicológica, económica, simbólica, sexual y física.
Tipos de violencia
Las principales violencias identificadas son, en orden de frecuencia la violencia psicológica, la económica y la simbólica, lo que se encuentra en consonancia con los testimonios del sector público y sindical. Sin embargo, desde el sector privado se considera que la violencia económica es la más común en ámbitos laborales.
Dividiéndolo por géneros, en todos los tipos de violencia excepto la física, las mujeres experimentan un impacto mucho mayor que los hombres, con diferencias que oscilan entre 17 y 28 puntos.
En cuanto a los tipos de violencia sexual y física, aunque son menos frecuentes, son considerados los más graves y generalmente son más fáciles de reconocer y tachar como inaceptables en comparación con otros tipos de violencia.
Violencia Sexual
En relación a la violencia sexual, este tipo de violencia se observa de mucho más frecuentemente entre mujeres y personas con otras identidades de género. Según datos de la Oficina de Asesoramiento sobre Violencia Laboral, las mediciones indican que en mujeres hubo un 8% en 2019 y un 6% en 2018, mientras que en hombres la incidencia para el mismo período fue del 2%.
No obstante, la organización subraya la importancia de reconocer que estas situaciones no son inexistentes entre los hombres, aunque su baja prevalencia probablemente se deba al miedo a denunciar este tipo de violencia, especialmente considerando que los agresores suelen ser también hombres.
Además, desde el sector público se informa que durante los 2 primeros años de la pandemia, con el aumento del teletrabajo, las formas de acoso sexual presencial se trasladaron a plataformas digitales.
Es notable que, aunque el 2% de las mujeres informa haber experimentado contacto físico no consensuado, ningún hombre encuestado ha reportado haber pasado por esta situación. Sin embargo, tanto mujeres como hombres han enfrentado solicitudes de favores sexuales a cambio de beneficios o promociones laborales.
Estos avances, además, suelen tener represalias por negarse a cumplir con dichas demandas, que generalmente se manifiestan a través de violencia económica o psicológica. También se ha documentado el acoso sexual en forma de solicitudes de favores sexuales para obtener promociones laborales o para mantener el empleo.
¿Quién ejerce la violencia laboral?
En cuanto a los perpetradores de violencia en el entorno laboral, es importante destacar que la mayoría de los casos involucran a hombres dentro de la propia organización. Tanto los jefes directos como los compañeros son señalados principalmente como responsables de ejercer violencia, tanto por mujeres como por hombres.
Además, se observa que hay un alto índice de violencia ejercida por hombres líderes que no son los jefes directos, con una incidencia mayor entre las mujeres que entre los hombres. Según muestran los datos, el 95% de las mujeres reportan que la violencia proviene de superiores masculinos (jefes directos y líderes de la organización), mientras que este porcentaje es del 69% entre los hombres.
Aunque las mujeres son las que más frecuentemente sufren violencia por parte de compañeros y compañeras, especialmente por parte de compañeros varones, también se observa un fenómeno similar entre los hombres, aunque en menor medida.
Respecto a quiénes suelen ejercer violencia en el ámbito laboral, en términos generales, es clave destacar que mayoritariamente la violencia proviene de varones integrantes de la propia organización. Los jefes directos y los compañeros son mayormente apuntados como los responsables de ejercer violencia, tanto entre las mujeres como entre los varones.

Legislación y Protección
Otra de las cosas que saltó con la encuesta es que estas violencias suceden de forma sistemática “todo el tiempo” durante la jornada laboral, en similar proporción entre varones y mujeres.
En Argentina, la Ley 26.485 establece medidas para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales. Por otro lado el Convenio 190 reconoce el derecho de toda persona a un mundo del trabajo libre de violencia y acoso, incluidos la violencia y el acoso por razón de género
Esquivando el DNU y la Ley Bases, la Ley 26.485 y el Convenio 190 siguen vigentes. Sin embargo, la implementación efectiva de estas normativas es un desafío, con deficiencias evidentes en la capacitación del personal y la respuesta institucional debido al cierre del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación, entre otras falencias.
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